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EL PEQUEÑO PLANETA DE MARY

Preparándonos para el Amor

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June 07

Jeremy: Un niño especial

 
 

Jeremy nació con un cuerpo deforme y una mente lenta. A la edad de 12 años estaba todavía en segundo de primaria y no daba señales de poder adelantar. Su maestra, Doris Miller, a menudo se exasperaba con él pues con frecuencia se retorcía en su asiento y lanzaba gruñidos. Otras veces hablaba de manera clara y precisa, como si un rayo de luz penetrase en la oscuridad de su cerebro. La mayor parte del tiempo, sin embargo, Jeremy le causaba irritación.

Un día la maestra llamó a los padres de Jeremy y les pidió que fueran a verla para una tutoría. Cuando los Forrester entraron en la clase vacía, Doris les dijo: "Lo que realmente necesita Jeremy es una escuela especial. No es bueno para él estar con niños menores que no tienen problemas de aprendizaje. Hay una diferencia de cinco años entre su edad y la de los otros en su aula." La Sra. Forrester sacó un pañuelo y lloró quedamente, mientras su marido hablaba: "Srta. Miller, no hay escuelas de ese tipo en las cercanías. Sería un terrible golpe para Jeremy si tuviésemos que sacarlo de esta escuela. Sabemos que realmente le gusta estar aquí." Doris permaneció sentada un largo rato después de que se hubiesen marchado, mirando fijamente la nieve a través de la ventana. Su frialdad parecía filtrarse hasta su alma. Quería simpatizar con los Forrester. Después de todo, su único hijo tenía una enfermedad terminal. Pero no era justo mantenerlo en su clase. Ella tenía otros 18 niños a los que dar clase y Jeremy era una distracción para ellos. Además, él nunca aprendería a leer y escribir, así que ¿para qué perder más tiempo intentándolo? Mientras ponderaba la situación, un sentimiento de culpabilidad se apoderó de ella. "Aquí estoy, protestando, cuando mis problemas no son nada comparados con esa pobre familia", pensó. "Por favor, Señor, ayúdame a ser más paciente con Jeremy."

Desde ese día, intentó ignorar los ruidos de Jeremy y sus miradas vacías. Un día, Jeremy se dirigió hasta su mesa, arrastrando tras de sí su pierna mala: "Te quiero, Srta. Miller", exclamó lo bastante fuerte para que la clase entera lo escuchase. Los otros estudiantes soltaron risitas entrecortadas y Doris enrojeció. Balbuceó: "¿Co-cómo? Muchas gracias Jeremy. A-ahora vuelve a tu sitio, por favor".

Llegó la primavera, y los niños hablaban animadamente de la llegada de la Pascua. Doris les contó la historia de Jesús, y para enfatizar la idea del nacimiento a una nueva vida, dio a cada uno de los niños un gran huevo de plástico. "Ahora quiero que os lo llevéis a casa y que lo traigáis de vuelta mañana con algo dentro que signifique una nueva vida ¿Lo habéis entendido?". "Sí, Srta. Miller", respondieron los niños con entusiasmo, todos excepto Jeremy. Él la escuchó dando muestras de estar comprendiendo lo que decía. Sus ojos no dejaron de estar fijos en el rostro de la maestra. Incluso ni hizo sus ruidos habituales. ¿Había entendido el chico lo que ella había explicado sobre la muerte y resurrección de Jesús? ¿Había entendido la tarea asignada? Tal vez debiera llamar a sus padres y explicarles a ellos el proyecto.

Esa tarde, el fregadero de la cocina de Doris se atascó. Llamó al plomero y esperó durante una hora a que viniera. Después tuvo que ir al mercado para hacer sus compras, planchar una blusa y preparar un examen de vocabulario para el día siguiente. Olvidó por completo llamar a los padres de Jeremy.
 
A la mañana siguiente, 19 niños llegaron a la escuela, riendo y hablando mientras dejaban sus huevos en la gran cesta de mimbre sobre la mesa de la Srta. Miller. Tras acabar su lección de matemáticas, llegó el momento de abrir los huevos. En el primer huevo, Doris encontró una flor. "Oh, sí. Una flor es ciertamente un signo de nueva vida. Cuando las plantas brotan sus flores, sabemos que ha llegado la primavera". Una pequeña en la primera fila agitó su brazo. "Ese es mi huevo, Srta. Miller". El siguiente huevo contenía una mariposa de plástico que parecía muy real. Doris la mantuvo en alto: "Una oruga cambia y se transforma en una bonita mariposa. Sí, también es nueva vida". La pequeña Judy sonrió orgullosa y dijo, "Srta. Miller, ese es mío". En el siguiente, Doris encontró una roca con musgo. Explicó que ese musgo también significaba vida que crece aun en una piedra. Billy alzó la voz desde el fondo de la clase: "Mi papá me ayudó", dijo sonriente. Entonces Doris abrió el cuarto huevo y tuvo que controlarse para no exhibir un gesto de decepción. El huevo estaba vacío. Con toda seguridad debe ser de Jeremy, pensó, y, naturalmente, él no ha entendido mis instrucciones. Si no hubiese olvidado telefonear a sus padres... Para no hacerle pasar un mal rato, con cuidado puso el huevo a un lado y alcanzó otro. De pronto Jeremy dijo: "Srta. Miller, ¿no va usted a hablar de mi huevo?". Doris replicó desconcertada: "Pero Jeremy, tu huevo está vacío". Todos se rieron. Él la miró fijamente a los ojos y dijo suavemente: "Sí, pero la tumba de Jesús también estaba vacía". El tiempo se paró. Cuando pudo hablar de nuevo, Doris le preguntó: "¿Sabes por qué estaba vacía la tumba?". "Oh, sí. A Jesús lo mataron y lo pusieron dentro. Pero el volvió a la vida y se fue de la tumba. Por eso la tumba estaba vacia"

La campana del recreo sonó. Mientras los niños corrían animadamente hacia el patio del colegio, Doris lloró. La frialdad de su interior de desvaneció por completo. Mas tarde ella se ocupó de explicarle a todos los niños que el ganador había sido Jeremy y las razones por ello.

Tres meses más tarde, Jeremy murió. Aquellos que fueron a expresar sus condolencias se sorprendieron al ver 19 huevos sobre la tapa de su ataúd. Todos ellos vacíos.


Anónimo

May 30

Envejecer es obligatorio, pero crecer es opcional

El primer día de clase en la Universidad, nuestro profesor se presentó a los alumnos y nos desafió a que nos presentásemos a alguien que no conociésemos todavía. Me quedé de pie para mirar alrededor cuando una mano suave tocó mi hombro. Miré para atrás y vi una pequeña señora, viejita y arrugada, sonriéndome radiante, con una sonrisa que iluminaba todo su ser. Dijo: - "Eh, muchacho... Mi nombre es Rosa. Tengo ochenta y siete años de edad. ¿Puedo darte un abrazo?"Me reí y respondí: - "¡Claro que puede!". Y ella me dio un gigantesco apretón.

Pregunté: "¿Por qué está Ud. en la facultad en tan tierna e inocente edad?" Respondió juguetona: - "Estoy aquí para encontrar un marido rico, casarme, tener un montón de hijos y entonces jubilarme y viajar".

"Está bromeando", le dije. Yo estaba curioso por saber qué la había motivado a entrar en este desafío con su edad.

Y ella dijo: "Siempre soñé con tener estudios universitarios, y ahora estoy teniendo uno!".

Después de clase caminamos hasta el edificio de la unión de estudiantes, y compartimos una malteada de chocolate. Nos hicimos amigos instantáneamente.

Todos los días en los siguientes tres meses teníamos clase juntos y hablábamos sin parar. Yo quedaba siempre extasiado oyendo a aquella "máquina del tiempo" compartir su experiencia y sabiduría conmigo.

En el curso de un año, Rosa se volvió un icono en el campus universitario y hacía amigos fácilmente dondequiera que iba. Adoraba vestirse bien, y se reflejaba en la atención que le daban los otros estudiantes. Estaba disfrutando la vida... Al fin del semestre invitamos a Rosa a hablar en nuestro banquete del equipo de fútbol. Fue presentada y se aproximó al podium. Cuando comenzó a leer su charla preparada, dejó caer tres de las cinco hojas al suelo. Frustrada, tomó el micrófono y dijo simplemente:

Discúlpenme, ¡estoy tan nerviosa! ...Nunca conseguiré colocar mis papeles en orden de nuevo, así que déjenme hablar a Uds. sobre aquello que sé".

Mientras reíamos, ella despejó su garganta y comenzó: " No dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar". Existen solamente tres secretos para que continuemos jóvenes, felices y obteniendo éxito: "Se necesita reír y encontrar humor en cada día. Se necesita tener un sueño, pues cuando éstos se pierden, uno muere...

¡Hay tantas personas caminando por ahí que están muertas y ni siquiera lo sospechan!.

Se necesita conocer la diferencia entre envejecer y crecer... Si usted tiene diecinueve años de edad y se queda tirado en la cama por un año entero sin hacer nada productivo, terminará con veinte años... Si yo tengo ochenta y siete años y me quedo en la cama por un año y no hago cosa alguna, quedaré con ochenta y ocho años... Cualquiera consigue quedar más viejo. Eso no exige talento ni habilidad. La idea es crecer a través de la vida y encontrar siempre oportunidad en la novedad. Los viejos generalmente no se arrepienten por aquello que hicieron, sino por aquellas cosas que dejaron de hacer. Las únicas personas que tienen miedo de la muerte son aquellas que tienen remordimientos".

Al fin de ese año, Rosa terminó el último año de la facultad que comenzó tantos años atrás. Una semana después de recibirse, Rosa murió tranquilamente durante el sueño. Más de dos mil alumnos de la facultad fuimos a su funeral en tributo a la maravillosa mujer que enseñó, a través del ejemplo, que "nunca es demasiado tarde para ser todo aquello que uno puede probablemente ser".

Relato tomado del blog "REFLEXIONES"

 

May 16

Apuntes del Más Allá (fragmento)

 
"El Más Acá. Estimado señor Futuro,
De mi mayor consideración:
Le estoy escribiendo esta carta para pedirle un favor. Usted sabrá disculpar la molestia.
No, no tema, no es que quiera conocerlo. Ha de ser usted un señor muy solicitado, habrá tanta gente que querrá tener el gusto; pero yo no. Cuando alguna gitana me atrapa la mano, para leerme el porvenir, salgo corriendo a la disparada antes de que ella pueda cometer semejante crueldad.
Y sin embargo usted, misterioso señor, es la promesa que nuestros pasos persiguen queriendo sentido y destino. Y es este mundo, este mundo y no otro mundo, el lugar donde usted nos espera. A mí y a los muchos que no creemos en los dioses que nos prometen otras vidas en los lejanísimos hoteles del Más Allá.
Y ahí está el problema, señor Futuro. Nos estamos quedando sin mundo. Los violentos lo patean, como si fuera una pelota. Juegan con él los señores de la guerra, como si fuera una granada de mano, y los voraces lo exprimen, como si fuera un limón. A este paso, me temo, más temprano que tarde el mundo podría no ser más que una piedra muerta girando en el espacio, sin tierra, sin agua, sin aire y sin alma.
De eso se trata, señor Futuro. Yo le pido, nosotros le pedimos, que no se deje desalojar. Para estar, para ser, necesitamos que usted siga estando, que usted siga siendo. Que usted nos ayude a defender su casa, que es la casa del tiempo.
Háganos esa gauchada, por favor. A nosotros y a los otros: a los otros que vendrán después, si tenemos después.
Le saluda atentamente,
 
Un terrestre"
 
Eduardo Galeano
 

¿Te enteraste?

      
 
       - ¿Te has enterado, Sócrates...?
    - Un momento, amigo – interrumpió el filósofo - ¿Seguro que todo lo que vas a contarme es cierto?
    - No, pero me lo contaron otros.
    - Entonces, no valdría la pena repetirlo a menos que se tratara de algo bueno. ¿Satisface los criterios de la bondad?
    - No, todo lo contrario...
    - ¡Ah! Y dime; ¿Es necesario que yo lo sepa para evitar el mal a otros?
    - Realmente... No
    - Bien en tal caso – concluyó Sócrates – olvidémoslo. ¡Hay en la vida tantas cosas valen la pena! ¿Para qué molestarnos con algo tan despreciable, que ni es verdad, ni bueno ni útil?
May 05

"Borges y yo": El arte de sobrevivirse a sí mismo

 

Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.

No sé cuál de los dos escribe esta página.

omado de: Jorge Luis Borges, Páginas escogidas, Casa de las Américas, La Habana, 1988.

 

April 22

Luz para el Camino

 
 
Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella.
En determinado momento, se encontró con un amigo. El amigo lo miró y de pronto lo reconoció.
Se dio cuenta de que era Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dijo: - ¿Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves...
Entonces, el ciego le respondió:
- Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino en medio de las sombras.
 
 
 
 
 
Cuento Oriental Anónimo
Fuente: horusmedia
March 25

¿Has visto a estos niños?


Una persona muy querida me ha pedido que le de difusión a este mensaje:



El Señor Julián Díaz perdió a sus dos hijos el día 17 de junio del 2005. Los niños desaparecieron en Aguascalientes, México. Su padre necesita ayuda para encontrarlos. Por favor, si los has visto puedes comunicarlo a la estación de policía más cercana o dejar un mensaje privado en http://www.menoresextraviados.org.mx/
Manuel Fernando Díaz Rodríguez                                     Daniela Claudia Díaz Rodríguez
manuel fernando diaz rodriguez                                                                daniela claudia diaz rodriguez



February 19

LA TRISTEZA Y LA FURIA

 

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres

transitan eternamente sin darse cuenta...

En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas.

Había una vez... un estanque maravilloso.

Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes

y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente...

Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.

Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.

La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente

y más rápidamente aún, salió del agua...

Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir,

la primera ropa que encontró...

Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...

Y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño

y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.

En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.

Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única

ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada,

pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás

del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.


JORGE BUCAY- 26 CUENTOS PARA PENSAR

January 01

Un cuento de Navidad

 
 
Con el sombrero caído sobre los ojos y el cuello del abrigo levantado, el viejo Staupp, inclinado hacia delante, avanzaba penosamente contra el viento y la nieve, que lo azotaban como queriendo derribarlo. Mientras tanto, con las manos en los bolsillos, contaba con dedos ágiles lo que le había rentado aquel día. Estaba contento. Entre las piezas metálicas había más de las grandes que los otros días. En esto de contar, Staupp era un genio. Hizo el total y calculó la proporción: ¡tres veces y media más que el producto de un día ordinario!

Aunque el viejo Staupp no daba demasiada importancia a la Nochebuena, se veía forzado a reconocer que en esta fecha las gentes daban más y con mejor cara que durante el resto del año. Pero también había más palabras que de ordinario: buenos deseos, consejos bondadosos, y a veces incluso alguna amable alusión a las señales demasiado claras de alegría "húmeda" que encontraban en la cara de Staupp. El viejo Staupp odiaba las palabras, especialmente las bien intencionadas: odiaba sobre todo el empaque ceremonioso: las mujeres laboriosas que, antes de sacar la calderilla, se limpiaban en el delantal la masa que se les había pegado a los dedos, los hombres que se daban aires de importancia y ponían cara beatífica de apóstoles.

Sólo le faltaba llamar a unas pocas casas; luego Staupp celebraría la Nochebuena como él sabía. Todo lo demás era ridículo.

El viejo Staupp entró en la primera casa y subió al piso alto. Allí vivían gentes humildes. ¡Mejor! Estas daban más que las ricas, y gastaban menos palabras, lo cual era más de agradecer. Puso cara lastimera, de pedir, y llamó a la puerta. No abrieron. A esto estaba ya acostumbrado.

Pensaba llamar por segunda vez, cuando llegó a sus oídos una voz tenue, delicada, que venía de dentro. ¿Era alguien que lloraba? Contuvo el aliento y escuchó. Sí, era un niño que lloraba; no con un berrido agudo e impertinente, sino en un hilito débil, como hacen los animales cuando se quejan. Aquel quejido removió el corazón del viejo Staupp.

-¿Estás solo?- preguntó a través de la estrecha rendija que quedaba entre la puerta y el marco.

No obtuvo respuesta. Sólo la dolorida voz del niño, rota por un débil lamento. Staupp sacó la ganzúa. Sonó un ruido en la cerradura. El viejo empujó la puerta con cuidado.

La vivienda constaba de una sola habitación. En ella, un fogón, una cama y, sentada en el suelo, una niña que aparentaba tener cuatro años.

-¿Por qué lloras?- le preguntó el viejo con voz delicada- ¿No sabes qué día es hoy? Hoy es…

La palabra Nochebuena no acudió a los labios de Staupp. La pálida pequeña miraba asustada a aquel hombre extraño. Tenía una carita delgada y tierna, con pecas en la frente y en la pequeña nariz respingona.

El viejo Staupp se arrodilló junto a la niña y le limpió las lágrimas.
-¿Te han dejado sola?- preguntó.

La pequeña asintió con la cabeza:

- La señora Blaschek se ha ido.
-¿Sí? ¿Se ha ido la señora Blaschek? ¿Es ella tu madre?

La niña fijó sus ojos, grandes y maravillados, en los del viejo mendigo, y negó con la cabeza.

- ¿No es tu madre? Ah, ya entiendo: la señora Blaschek te ha recogido para aprovechar tu pensión de huérfana. Y ahora se ha marchado. Se va al cine y te deja sola. No, al cine no, hoy los cines están cerrados. Y te ha dejado sola. ¡Oh, yo sé muy bien qué es estar solo!

Los dedos temblorosos del viejo acariciaron la suave cabellera rubia de la pequeña.

-¡Y precisamente hoy, que es Nochebuena!

¡Qué extraña había sonado aquella palabra en sus labios! La niña lo miró con ojos vacilantes.

- Sí, Nochebuena —siguió Staupp-. Hoy viene el niño Jesús.
- ¿El Niño Jesús?
- Eso dice la gente. Pero la gente dice muchas cosas.
- El viejo no sabía qué hacer y menos aún qué decir. Pero la impaciente espera que leyó en los ojos de la niña acabó por hacerle ver claro.
- Aunque a veces es verdad lo que dice la gente.
- El Niño Jesús ¿viene hoy de verdad?
- ¡De verdad! —el viejo Staupp afirmaba con la cabeza- ¡Completamente de verdad!

Cuando, una hora después, el viejo Staupp entró de nuevo en la habitación, la niña se había dormido en un rincón. En su sueño movía suavemente los labios. Sólo Dios lo sabe, pero quizá soñaba con el Niño Jesús y hablaba con él. Staupp dejó sobre la mesa todo lo que, a pesar de su prisa, había podido comprar: la pequeña muñeca de trapo con su vestido rojo - ¡una pieza que le había costado un dineral!-, varios pliegos de recortables, los polvorones y las nueces doradas.

Con mucho cuidado para no hacer ruido, salió de la habitación, cerró la puerta y bajó las escaleras. Cuando estuvo en la calle, sus dedos, según una vieja costumbre, sondearon el bolsillo del pantalón.

-¡Vacío, completamente vacío!… ¡Viejo estúpido! —gruñó- ¡Sí, viejo estúpido!

Pero allá dentro, muy dentro, el viejo Staupp sentía que ninguna Nochebuena había caminado con tanta alegría mientras el viento y la nieve le azotaban la cara.
 
K. Springenschmid
September 04

A ésta le importa.

 
Mientras caminaba por la orilla de la playa un joven me saludó. Él estaba devolviendo al agua unas estrellas de mar que habían sido arrastradas a la orilla por las olas.
- ¿Por qué malgastas tu tiempo asi? Hay un millón de estrellas de mar varadas... ¿Qué mportancia puede tener?- pregunté.
 
Y él me dijo:
"Le importa a ésta.
Merece una oportunidad de crecer.
A ésta le importa.
No las puedo salvar a todas, lo sé.
Pero a ésta le importa.
La devolveré al mar.
A ésta le importa.
Y me importa a mi."
 
Entré al aula. La maestra me saludó. Ayudaba a Juan a estudiar. Él estaba esforzándose, se podía ver. Le dije a la maestra:
- Dígame por qué se molesta? ¿Por qué malgastar su tiempo así? Juan es sólo uno de muchos millones de jóvenes que necesitan ayuda para estudiar porque no pueden hacerlo solos. Él es uno más del montón. Sólo uno más. ¿Acaso él hará la diferencia? ¿Qué importancia puede tener?
 
Y ella me dijo:
"A éste le importa.
Merece una oportunidad de crecer.
A éste le importa.
No los puedo ayudar a todos, lo sé.
Pero a éste le importa.
Y me importa a mi."
 
ANÓNIMO
 
 
August 02

Preguntas

 
El pensamiento lógico:
¿Un logro del Hombre?
¿Un intento arrogante de interpretar a Dios?
La Sabiduría:
¿Producto del pensamiento lógico?
¿Es el autoconocimiento un proceso mental o espiritual?
¿Puede un sabio hacer cosas ilógicas a los ojos del mundo?
¿No escribe Dios derecho, sobre renglones torcidos?
¿De dónde sale ese dicho?
¿No proviene acaso, de las formas ilógicas que elige Él para manifestarse?
¿Es Su amor por nosotros lógico?
¿Somos realmente amables?
 
Sin embargo, todo apunta hacia que Él nos ama.
¿Nos ama?
 
Bicho, julio 2007
 
 
 
July 17

Habían olvidado el amor (Julia Parson)

 
 
"Está lleno de odio"
Dijeron los que sabían,
y él se sentó en mi regazo
y escondió su cabeza alborotada en mi camiseta verde
y se aferró a mi cuello con sus brazos de niño.

"Incontrolable"
Dijeron los que sabían,
y él se acostó calladamente a mi lado
y oyó mis cuentos y canciones.

"Rehusa participar"
Dijeron los que sabían,
y él me tomó por las manos
y me permitió que lo llevara
hasta el centro mismo del baile y la canción.

"Nunca hablará"
Dijeron los que sabían,
y él caminó por el bosque
cantando historias de pájaros, ardillas y flores.

"Incapaz de amar"
Dijeron los que sabían,
y él plantó su beso húmedo de niño
en mi mejilla.

"No tiene esperanza"
Dijeron los que sabían,
y él cantó conmigo
sobre las estrellas y la felicidad
y nos reimos de un chiste cualquiera.
Los que sabían se habían olvidado
del amor.
 
JULIA PARSON
 
 
June 30

Madeleine McCann (57 días desaparecida)

 
 
 
Padre Nuestro
Que estás en los Cielos
Santificado
sea tu nombre.
venga a nosotros tu Reino
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo
danos hoy nuestro pan de cada día
y perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden
no nos dejes caer en tentación
y líbranos de todo mal
Amén
Porque Tuyo es el Reino
Tuyo el Poder y la Gloria
Por siempre
Señor.
 
Con humildad te pido, Señor, que todos estos niños que han sido separados de sus padres aparezcan vivos y sanos y, sean devueltos a sus familias. Mientras estén en cautiverio los protejas de las manos malvadas y veles por ellos de día y de noche.
Gracias, Padre, porque nos has escuchado.
 
 
 
Madeleine McCann es un ángel que ha prestado sus pequeñas alas a los demás niños extraviados. Su desaparición le ha convertido en un ícono. Es un ángel que nos ha hecho voltear los ojos hacia los cientos de chiquillos desaparecidos alrededor del mundo. Entre ellos hay muchos cuyas familias no han tenido los medios económicos para hacer una campaña de búsqueda de las proporciones de la que se lleva a cabo en el caso de Madeleine. Veamos la señal, no seamos ciegos ni sordos al mensaje que nos está dando esta pequeña. Ayudemos en la medida de lo posible a esas otras criaturas desparecidas, hagamos la campaña de búsqueda entre todos, no dejemos que su recuerdo se pierda en el tiempo, mantengámoslo vivo. No guardemos silencio. No seamos apáticos. Hagamos que el sacrificio de Madeleine valga la pena y oremos porque este ángel no se transforme en cordero pascual.
 
Dios cuide su vida y la regrese viva a su hogar.
 
 
 
June 23

...

"¿Las lágrimas que no se lloran
esperan en pequeños lagos?
¿O serán ríos invisibles
que corren hacia la tristeza?"
 
Pablo Neruda, Libro de las preguntas

A mi infancia

Si pudiera llevarte de la mano
a ese lugar que más te ha ensombrecido
verías la alegría que ha existido
y lo maravilloso de antemano
.
Si pudiera llevarte a ese lejano
lugar, donde sufriendo has aprendido,
te enseñaría aquello que has perdido
en temer, en mentir, en huir en vano.


Silvina Ocampo.
Amarillo Celeste, A mi infancia

...

Nunca es triste la verdad,
lo que no tiene es remedio.
Joan Manuel Serrat.
Sinceramente tuyo
June 13

El día en que los ratones aprendieron a escribir.

 

El escenario: Un Laboratorio llamado Tierra. Habitado por científicos y ratones. Los primeros sometían a los segundos a toda clase de estímulos físicos y emocionales bajo condiciones controladas y tomaban notas. ¡Se hizo la ciencia! -pensaron-, mientras llenaban libros y revistas con los resultados observados. Cada generación de científicos tenía que estudiar más que la anterior para poder destacarse entre sus compañeros. A veces daba la impresión de que ya todo estaba escrito y descubierto.

 

Hasta el día en que los ratones aprendieron a escribir.

 

Bicho (junio 13, 2007)

 

June 08

Aborto

 
¿Por qué una mujer decide abortar?
 
Son muchas las razones, entre ellas: Ocultar un embarazo para evitar un castigo o juicio moral, condiciones económicas desfavorables, un plan de divorcio, relaciones de pareja inestables, hombres que obligan a su pareja interrumpir su embarazo, enfermedades hereditarias o congénitas, etc. Los motivos son tan variados como casos hay.
 
Las mujeres que abortan por ocultar un embarazo lo seguirán haciendo legal o ilegalmente. Esas criaturas han sido condenadas por la sociedad y la irresponsabilidad de sus procreadores desde antes de ser concebidas.
 
En cuaquier otro caso que no ponga en riesgo la vida de la madre, ésta tiene la opción de permitir que su hijo nazca y darlo en adopción.
 
Una de cada cuatro parejas en el mundo están impedidas para la paternidad parcial o totalmente. De éstas, al menos un 23% han considerado la posibilidad de adoptar.
 
El trabajo social debe enfocarse entonces en crear un vínculo entre uno y otro lado. La información es vital. Afortunadamente ya hay personas trabajando en esa dirección.
 
La iglesia católica ha hecho circular un correo electrónico con la finalidad de dar a conocer una iniciativa en este sentido. Un grupo de personas que pretende darle la oportunidad de vivir a muchos niños que pudieran ser abortados y a la vez, darle un chance a parejas que deseen adoptar.
 
Amigo lector, si le interesa este asunto o conoce a alguien que desee adoptar, puede visitar el sitio:
 
 
 
June 04

El niño, el anciano y el burro

Un abuelo y su nieto se encaminaron un día a una aldea
vecina para visitar a unos familiares,por lo que se
acompañaron de un borrico a fin de hacer más llevadera
la jornada.Iba el muchacho montado en el borrico cuando
al pasar junto a un pueblo oyeron:

-¡Qué verguenza! El jovencito tan cómodo en el burro
y el pobre viejo haciendo el camino a pie.

Oido esto decidieron que fuera el abuelo en la montura

y el joven andando.Pero al pasar por otra aldea escucharon:

-¿Viste el egoista? Él bien tranquilo en el burro
y el muchachito caminando.

Entonces acordaron que lo mejor sería montar los dos
en el jumento y así atravesaron otro pueblo,
donde unos lugareños les gritaron:

-¿ Qué haceis vosotros? Los dos subidos en el pobre
animal,¡ Qué crueldad, vais a terminar reventándolo!.

Vista la situación llegaron a la conclusión, de que lo
más acertado era continuar a pie los dos para no
tener que soportar más comentarios hirientes.

Pero pasaron por otro lugar y tuvieron que oír
como les decían:

-¡Tontos! ¿Cómo se os ocurre ir andando
teniendo un burro?
 
De repente, el burro que iba cargado, se espantó por
alguna razón que nadie supo, se lanzó a un barranco y murió.
 
 
Cuento popular oriental. Autor desconocido. Tomado de  http://www.radialistas.net/
 
De repente, el burro que iba cargado, se espantó, cayó por un barranco… y murió.

Chuang Tzu

 

En una noche de otros tiempos, fui una mariposa revoloteando contenta con su suerte. Luego me desperté siendo Chuang Tzu. ¿Quién soy en realidad? ¿Una mariposa que sueña que es Chuang Tzu, o Chuang Tzu que imagina haber sido una mariposa?

 

Maria García

Occupation
Location
Interests
Hola. ¿Qué te puedo decir sobre mí? Soy y estoy por alguna razón. Amo la vida.
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